Además de alcohólico y mantenido, mi padre es un violento

¡Hola Padre!

Es un gusto saludarle y desearle mucha salud y amor.

Padre, tengo una gran duda que me inquieta y me pone mal: el no saber discernir ¿qué es bueno, lógico y aceptable y qué no?

Desde que tengo uso de razón mi papá siempre fue un borracho, mantenido y como se dice “muy celoso de la honra y desentendido del gasto”. Después que mi mamá salía a trabajar (honradamente) y se hacía pedazos por atender a sus hijos y llevar dinero para lo más elemental, él la maltrataba y golpeaba llamándola “prostituta”, algo que es de lo más falso. Durante toda mi infancia mi papá duraba seis meses borracho y dos meses enfermo por tremendos excesos, y así crecimos y vivimos por 30 años.

La vida no fue fácil padre. Mi mamá no dejó a mi papá porque decía que Dios se lo dio y entonces se resignaba a los golpes y humillaciones; ella nunca decía nada ni se defendía. Por suerte mientras estuvimos chicos nos cuidaba mi abuelo. La vida era terrible para nosotros cuando mi papá corría a mi abue y dejaba a mi mamá sola; luego por desgracia, y justo cuando más necesitábamos a nuestro abuelo, él murió cuando yo tenía 14 años y mi hermano seis. Esa vez me enojé mucho con Dios, pues si veía que mi papá no servía para nada y mi abue nos cuidaba y hacía de comer, ¿por qué se muere mi abuelo y no mi papá?

Pero bueno, todo eso lo entendí y superé cuando viví mi Cursillo de Cristiandad (8 años después que murió mi abuelo). Dicho sea de paso vengo de una familia muy católica; en casa rezamos diario el rosario y en mi familia ha habido por generaciones sacerdotes y religiosas.

Hace seis años mi papá se enfermó; es diabético y le amputaron un pie. La vida en vez de mejorar empeoró. Ya no toma pero tiene un genio terrible, uno le habla, le explica y él de todos modos nos maltrata, nos grita, nos insulta y humilla; es un verdadero triunfo el día a día. Le adelanto que no entiende razones, por si usted me dice que hablemos con él y le expliquemos “x” y “z”, es lo mismo. Atenderlo y cuidarlo es todo un viacrucis, darle de comer, curarlo, llevarlo al doctor… me gasto casi todo mi dinero en doctores y en medicinas y a cambio sólo recibo maltratos, groserías y humillaciones; él cree que lo merece todo y que es obligación de uno cuidarlo bien.

Mi duda y mi pregunta es la siguiente: ¿qué hago? ¿Debo correrlo de la casa y no atenderlo más? Siento que no es justo, pero mi mamá sigue adelante por su fe, dice que le da remordimiento y que siente feo dejarlo morir solo como un perro.

La verdad, padre, yo estoy muy confundida. Cuando me maltrata me digo “ahora sí ya, hasta aquí”, y pienso en correrlo pero no me atrevo, hago que se me baje el coraje. A fin de cuentas si tratándolo como rey me va como me va, si lo corro me irá peor. Luego me siento culpable por todo lo que hago y sufro, a veces hasta pienso: ¿por qué hay tantos padres de familia que se mueren muy jóvenes y por qué el mío dura tanto? Me siento terrible. ¿Cuándo Dios tendrá piedad de mí y de mi familia?

Padre, soy un mar de dudas y dolor. Ojalá usted pueda ayudarme y sacarme de esta confusión. De antemano le doy las gracias y que Dios lo ilumine y guíe. Gracias por La Familia Cristiana.

Una lectora

Estimada Lectora:

Gracias por depositar tu confianza en La Familia Cristiana. Esta revista la creó el padre Santiago Alberione, fundador de la obra paulina, para evangelizar y ayudar espiritualmente a la familia, escenario de tantos gozos, sufrimientos y esperanzas.

Me atengo a la descripción de la situación familiar en que estás inmersa; trataremos de entender la situación y buscar ventanas de luz y esperanza. De entrada debo decirte que la luz de Dios, entiéndase su gracia, su amor, no ha estado lejos de ustedes pues están vivos y en pie de lucha.

Lo primero que describes se refiere a la situación de tus papás como esposos; él un “macho” incurable y ella su “complemento”, una mujer que, lamentablemente interpretando la fe a su modo, no supo reaccionar ante el maltrato. Tampoco la declaramos culpable a secas, pues ella simplemente recibió una tradición religiosa e incluso se hubiera sentido culpable si lo abandonaba, como lo ha expresado. Qué bueno que hoy la doctrina de la Iglesia ha puntualizado que cuando no están dadas las condiciones para la vida en pareja (si él o ella no son aptos), pueden separarse temporalmente, y si no hay cambios positivos pueden acudir a la oficialía de matrimonios en su diócesis para pedir la revisión de su matrimonio (conviene conocer las causas de nulidad del juramento matrimonial). Como ves, existen opciones que protegen a las parejas y a la familia de una vida infame de sometimiento e infelicidad.

Luego nos cuentas cómo ustedes tenían una vida de carencias en familia y cómo el “abue” jugó un papel muy valioso, al grado de prepararles la comida (podemos ver, en la figura de tu abue, que no todos los hombres por ser hombres tienen que ser como tu papá y que, en todo caso, pueden cambiar). Lamentablemente el abuelo se fue y pasaste por una crisis de fe, misma que resolviste gracias al Cursillo de Cristiandad. Notemos que nunca falta un apoyo espiritual para recordarnos que a Dios no le pasan inadvertidos los sufrimientos de los inocentes, para volverlos a la paz. Por otra parte, aun cuando los sufrimientos no desaparecen te haces fuerte con las experiencias vividas. Aquí quiero pedirte o mejor pedirle a la familia que busquen una terapia de perdón, para impedir que los males físicos y emocionales que les causó el papá se recrudezcan con el tiempo quitándoles aun las posibilidades de reconciliación, de paz y alegría. Les quiero recomendar también el folleto titulado Mi papá bebía demasiado, ahora soy un adulto que sufre, editado por Grupo Editorial San Pablo, en el que encontrarán pautas efectivas para el tratamiento de estos problemas.

Ahora voy a tus dudas o preguntas debido a la asistencia que estás dando a tu padre enfermo cuando él, sintiéndose merecedor de los cuidados y atenciones no sólo no agradece, sino que se “amacha” en su actitud de maltrato con ustedes. ¿Qué hacer?, preguntas tú, ¿abandonarlo, no atenderlo ya? Mira, no hagas tantos razonamientos; simplemente ve en tu padre a un ser humano con quien estás ejerciendo la caridad de atenderlo considerando que lo haces no porque alguien te obligue, sino por tu propia voluntad, guiada por los valores que la vida ha cultivado en ti.

No manches tu espíritu con la codependencia. El codependiente es aquél que se deja determinar negativamente por el otro, de tal modo que actúa a la par o desproporcionadamente en sentido contrario; vamos, debemos reaccionar al modo negativo del otro, pero no negativamente. Tampoco reacciones con “alcoholismo seco”. Me explico: tu papá actúa en el modo en que lo está haciendo porque tal vez así aprendió y ese aprendizaje negativo se le reforzó con el alcoholismo, trabándole los pasos que él pudiera dar en pro de corregirse o al menos para no ser tan bárbaro e injusto; pero él, en vez de ser autocrítico y corregir su postura, se posicionó como un rey exigiendo servilismo. Tú no eres alcohólica; puedes estar influenciada por el machismo y no necesariamente ser machista; tú no ves bien el servilismo, así que tu actuar debe ser el de una persona no servil, no alcohólica ni machista. Te quiero decir que frecuentemente el tipo de hijos como lo han sido ustedes, forjados en el dolor y en el abuso, tienen un potencial enorme para liberarse de esos patrones negativos de comportamiento porque conocen muy de cerca el sufrimiento que se deriva de esos patrones. Hay que romper el círculo con una seria concentración en ti, en tus energías y recursos emocionales y espirituales y si no puedes dar el salto, hazte ayudar. No olvides que está Al-Anón para ayuda de los familiares de alcohólicos; también hay instituciones públicas y privadas que otorgan ayuda psicológica, terapias grupales, en fin un sinnúmero de posibilidades para salir adelante. Es muy importante que ustedes, al ser adultos, no repitan esos comportamientos que les hicieron tanto daño y a su vez dañar a los que más amen. Fíjate cómo ciertas personalidades que llegaron a ser exitosas en el deporte o en la vida profesional, también venían de orígenes difíciles, triunfaron con su voluntad pero también con la ayuda de “entrenadores” que los llevaron al éxito. Transmítele estos conceptos a tu hermano menor para que si él se siente negativamente marcado, se libere también.

Suerte para ti y tu familia. Sigan luchando en la dirección correcta… ¿se ve una luz al fondo? Es la esperanza de un mañana más luminoso, es la esperanza que viene de Dios. A todos los lectores que se encuentren con esta carta, les suplico en nombre de Dios y de tantas familias que sufren, que se unan a la campaña de oración por las familias de México, en especial por las que más sufren sea por sus problemas o porque se han alejado de Dios. El Padre de las luces y de todo consuelo los está esperando.

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