Acceso al cerebro por vías recónditas

El tratamiento con células madre abre el camino hacia la curación de numerosas enfermedades neurológicas. Pero ¿cómo atraviesan dichas células la barrera hematoencefálica?

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La barrera hematoencefálica es una de las más importantes del cuerpo humano. Impide que sustancias lesivas, bacterias o virus penetren al cerebro desde la sangre. Sin embargo, para los tratamientos médicos suele suponer un inconveniente, ya que múltiples medicamentos que se administran en forma de pastillas o se inyectan llegan a la sangre, empero no son capaces de franquear dicho obstáculo. ¿Resultado? Algunas sustancias que pudieran resultar útiles en el tratamiento de enfermedades neurológicas, entre ellas el párkinson, el alz­héimer o los ictus cerebrales, no alcanzan su objetivo.
Desde hace tiempo los científicos buscan vías a través de las cuales las sustancias terapéuticas puedan llegar directamente al cerebro. Un método aceptado, aunque agresivo, consiste en practicar un orificio en el cráneo: a través de él puede administrarse el medicamento de manera directa en el lugar deseado. El farmacólogo William Frey II, director del Centro para la Investigación de la Enfermedad de Alzheimer en St. Paul, en Minnesota, investiga desde hace más de dos décadas una nueva vía: la nariz.

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