Abandono de animales de compañia

Con información del Centro Zoosanitario de Cantoblanco, la ayuda de la protectora CICAN de Majadahonda y el trabajo voluntario de una profesional en el campo de la sociología, ADDA ha elaborado en la Comunidad de Madrid, CAM, una encuesta a fin de encontrar un perfil, lo más
aproximado posible, de quienes abandonan a un animal de compañía y los motivos que le impulsan a ello. Oportunamente se solicitó ayuda económica a las administraciones para poder realizar el estudio con un campo de población más amplio. La negativa fue la acostumbrada respuesta, pero el Centro de Cantoblanco (perrera municipal), gentilmente, facilitó datos.

Se realizó desde el primero de septiembre hasta el quince de octubre de 2003 en una muestra de 129 encuestados, con un error muestral del 3.31% o, lo que es lo mismo, un nivel de confianza del 97%, aproximadamente.

El 52% de los encuestados tiene una edad comprendida entre los 18 y 50 años.
En cuanto al sexo, se reparte al 50% entre hombres y mujeres. Ocupación, categorizada como: personal docente, trabajadores especializados, trabajadores no especializados, empresarios, directivos o profesionales, autónomos, funcionarios, amas de casa, estudiantes, jubilados y parados.

Se destacan tres categorías: el 28.2% corresponde a una población de trabajadores/as especializados/as (auxiliares administrativos, de enfermería, carpinteros, fontaneros, secretarios, etc.), un 21.08%, a trabajadores no especializados (albañil, mensajero, mozo de almacén, etc.), y un 13.6%, a amas de casa. El 65.9% de los encuestados está casado y el 68.8% del total tiene uno o más hijos.

A la pregunta de cuál fue la razón por la que adquirió el animal, la respuesta de un 38.5% fue «como regalo», seguido de un 31.1% «por adopción». Un 7.4% admite que fue «debido a sus hijos». En cuanto a por qué el encuestado decide deshacerse del animal de compañía, teniendo en cuenta la posibilidad de elegir entre varias opciones a la vez, el porcentaje más alto -un 26 %- lo achaca a «problemas de convivencia». Esto se refiere a desobediencia del animal, enfrentamiento de éste con alguno de los miembros de la familia, agresividad, etc.; lo que significa falta, de conocimientos o voluntad para educar a su mascota. Le sigue en porcentajes muy igualados -un 20.66%- «razones por problemas de salud»: alergias, enfermedad del animal o del dueño, vejez del animal, etc. «Otras razones» -un 20.69%- se refiere a cambios de domicilio, falta de espacio, no querer ya el animal o haber sido encontrado en la calle, entre otras alegaciones. Además, hay que añadir otros motivos, como son: «problemas familiares» -el 18.66%-, debido a discusiones a consecuencia del animal, nacimiento de un nuevo miembro de la familia, etc.;

Se destacan tres categorías: el 28.2% corresponde a una población de trabajadores/as especializados/as (auxiliares administrativos, de enfermería, carpinteros, fontaneros, secretarios, etc.), un 21.08%, a trabajadores no especializados (albañil, mensajero, mozo de almacén, etc.), y un 13.6%, a amas de casa. El 65.9% de los encuestados está casado y el 68.8% del total tiene uno o más hijos.

¿ESTERILIZADO?. Un 36.6% se desprende de su animal de compañía tras una convivencia menor a un año, hecho que se que se deduce de la edad del animal (un 23.5% es menor de un año) y que se puede relacionar con personas que lo obtuvieron como regalo (recuérdese: un 38.5%). El 98,4% de los animales abandonados en los centros son perros, frente al 1.6% tan sólo de gatos. Del total de animales, el 59.3% son machos y el 40.7% son hembras. En cuanto a si son o no de raza, el 58.9% son mestizos y el 41.1% no,
predominando la raza de Pastor Alemán (con un 28.3%) del total de las abandonadas. En el 75.2% de los casos, el animal de compañía está identificado, un 97.6% mediante micro-chip, siendo el tatuaje otra forma muy poco convencional. En referencia a si el animal está esterilizado, la respuesta de un 76.1% es que no.

Lo sorprendente es que más o menos la mitad de los encuestados, es decir, un 55.3%, reconoce haber convivido con el animal más de tres años, hecho que queda constatado con la edad del animal abandonado; siendo el 44.5% .

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