A propósito de psiquiatría y blogs

Habíamos mencionado antes, muy brevemente, el libro de Robert Whitaker: Anatomy of an epidemic. Ahora que lo vamos leyendo, de modo intermitente durante los turnos de guardia, experimentamos penosamente un sentimiento de jamais vu, pues vamos hallando temas críticos que nunca habíamos revisado y que de hecho, al menos por estos lares, no se suelen revisar durante la formación psiquiátrica formal, temas tales como Soteria o Supersentivity psychosis, por mencionar un parcito de ellos nomás, y de los que recién nos vinimos a enterar tiempo después.

Ahora bien, no debiera sorprender que resulten privilegiados los tópicos tradicionales y clásicos, claro está, o que el sahumerio psicofarmacológico llegue a ser atosigante durante la formación del residente de psiquiatría. Pero a veces pareciera que no es sólo desinterés lo que impide abordar de modo crítico una especialidad tan polémica como aquella a la que los jóvenes residentes van a consagrar su vida profesional. Y siendo la psiquiatría un campo tan lleno de incertidumbres y con escasas certezas, ¿no sería desde la reflexión y la crítica como mejor podrían formarse a los nuevos psiquiatras?

Lo otro: la indiferencia ante la controversia, el desaliento de la disidencia, la pasividad ante el estado de las cosas en beneficio del rutilante ‘state of the art’ me hacen recordar aquel artículo sarcástico de Rob Whitley y que se debe releer: Is psychiatry a religion? (¿Es la psiquiatría una religión?)

En los intervalos de las guardias uno se fija en los colegas residentes, entre los que hace breve tiempo nos contamos, y casi al desgaire seguimos advirtiendo las mismas falencia y extravíos. ¿En qué momento nos extraviamos en la displicente y reiterada cantilena de los criterios DSM? ¿En qué momento se nos escapó la mariposita de la psique y nos conformamos con ‘manejar’ bien los fármacos? ¿En qué triste día sólo nos quedó inteligencia para la ironía y consideramos la mística apenas un tema de delirio?

Y cuando se acaban los breves intervalos de las guardias y guardo el volumen de pastas rojas en el cajón recuerdo que Whitaker es periodista, un solvente e intrépido periodista, y evoco aquella no lejana polémica por el acerbo artículo de Louis Menand (Can Psychiatry be a science?) en The New Yorker. En aquel momento se alzaron urgidas voces y varias vestiduras se rasgaron: ¿un profesor de inglés -profesión de Menand- criticando a la psiquiatría? Habráse visto.

Pero claro que sí, porque psiquiatras que reflexionen críticamente sobre la psiquiatría no abundan ni sobran, y de manera accesible y abierta, mucho menos. Entonces hay que dar apertura y resonancia a voces como las de Menand y Whitaker antes que hundirnos en el insonoro marasmo de la siesta donde muchos estamos sumidos.¿Cuántas personas leen un blog? Seguramente no es una multitud. Pero es una válida manera de iniciar una postura activa y activista de crítica y cuestionamiento. Y aquí pienso en el colega Jose Valdecasas, psiquiatra -sí, psiquiatra- que ha iniciado un contundente blog llamado postPsiquiatría y cuyo último post (Si al final es cuestión de opiniones, nos quedamos con éstas… ) es todo un Manifesto al que no se puede adherir la indiferencia.

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