A 20 años de la Independencia de Nagorno Karabagh

Informe de Prensa

Septiembre de 2011

 

A 20 años de la independencia de Nagorno Karabagh

Preservar y fortalecer Artsaj

 

El 2 de septiembre de 1991, los habitantes de Karabagh declaraban su independencia de la Unión Soviética y se convertían en la República autónoma de Nagorno Karabagh.

 

Sus habitantes, junto con sus hermanos de Armenia y la Diáspora, han trabajado duro para conservar esta Independencia y ahora, veinte años después, los armenios, como Nación, conmemoramos este importante momento de nuestra historia.

 

La República de Nagorno Karabagh se encuentra aún en la búsqueda del reconocimiento internacional de su independencia, sin embargo, en las últimas dos décadas ha sido capaz de establecer instituciones democráticas, y han imperado la ley y las garantías de los derechos humanos básicos. Ahora, el desafío es conseguir que esos logros se mantengan y que el estado de derecho y la democracia prevalezcan.

 

La declaración de independencia de Karabagh no es más que una expresión del principio básico del derecho de los pueblos a su libre determinación. Este derecho fundamental está en el centro de un proceso de resolución de conflictos más prolongados, en el que constantemente esta norma, universalmente aceptada, está siendo desafiada por Azerbaidján que asegura que su integridad territorial ha sido violada. Desafortunadamente, los mediadores internacionales, quienes en el desarrollo de sus propias agendas y al referirse a otros casos recientes han elogiado la autodeterminación como un principio primordial para un pueblo a expresar su voluntad, están aplicando una política de doble discurso, permitiendo que los intereses inmorales reemplacen a éste, el más básico de los principios.

 

Sin embargo, esto no ha disuadido a los habitantes de Karabagh de seguir adelante. En los últimos veinte años, Karabagh ha emprendido un fuerte proceso de crecimiento marcado por una acelerada reconstrucción de su infraestructura, un desarrollo socioeconómico y un fortalecimiento en sus estructuras de defensa. Es imperativo que el pueblo armenio, ya sea en Karabagh, Armenia o en la Diáspora, no solo ayude sino que de prioridad a este proceso en curso, para garantizar que Karabagh, que no tiene salida al mar y que está bajo el constante ataque azerí, logre alcanzar sus objetivos en su búsqueda de libertad y justicia.

 

La guerra ya había comenzado a hacer mella en el pueblo de Karabagh cuando se declaró la independencia. El pueblo armenio fue sometido a constantes bombardeos por parte de las tropas armadas de Azerbaidján, dentro y fuera de Karabagh, enfrentándose cotidianamente a una lucha de vida o muerte. Esta guerra, por supuesto, fue la respuesta azerí a una expresión más de la autodeterminación de Karabagh, cuando en 1988, tanto en Ereván como en Stepanakert, los armenios se convocaron para exigir su reunificación con Armenia.

 

Es casi criminal que en las mediaciones en curso, que buscan la paz y la resolución del conflicto, nadie se centre en la agresión inicial de Azerbaidján que fue la causante de la guerra. Las partes parecen estar enfocadas en la semántica y se guían por los intereses propios de los países copresidentes (Rusia, Francia y EEUU), que han olvidado que el acuerdo de cese al fuego fue firmado en 1994 entre Azerbaidján y Nagorno Karabagh. Sin embargo, hoy la república no participa de la mesa de negociaciones como parte del conflicto y Azerbaidján es reiterativo en sus amenazas de reanudar las operaciones militares.

 

Los intereses actuales que guían las negociaciones de paz están volcados a favor de Azerbaidján y pretenden que Karabagh haga concesiones que van más allá no solo del espíritu de esta Nación, sino de la carta de Independencia del pueblo de Karabagh.

 

Las autoridades karabaghíes han exigido un sitio en la mesa de negociaciones y han prometido que, aun sin el reconocimiento internacional, seguirán adelante con su misión de garantizar la seguridad de la población. Los líderes de Karabagh deben recordarle a aquellos que proponen o están considerando las concesiones a reclamar, que el pueblo de Karabagh no cederá una pulgada de la tierra duramente ganada por la sangre de los combatientes de la libertad.

 

En el plano interno, las autoridades de Karabagh tienen que estar atentas y crear las condiciones para la prosperidad de la población. Para ello es necesario dar prioridad a la consolidación y el fortalecimiento de las infraestructuras y garantizar que las problemáticas que están enfrentando cuantiosos países en desarrollo como Armenia no se sientan en Karabagh.

 

Como este importante acontecimiento se celebra marcando historia, vamos todos a utilizar este presente como un impulso para ser firmes en nuestra determinación de preservar y fortalecer Artsaj. El futuro de la Nación Armenia depende de ello.

 

Fuente: Editorial Asbarez

 

 

 

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