“¡Vamos listos!”

Lo dijo un candidato a la presidencia del gobierno: “Como tengamos que esperar a que Dios nos mande algunas indicaciones económicas, vamos listos… ¡Vamos listos!”.
Encarnada la Palabra, al buen Dios ya nada le queda por decirnos, pues nada le queda por darnos o por hacer en favor nuestro. Así que hace muy bien el señor candidato en no esperar a que Dios le mande en el futuro y para consumo personal indicaciones de ningún tipo, ni económicas ni morales, tampoco sociales, y ni siquiera espirituales. Pero creo que ningún candidato haría mal si tomase en consideración indicaciones pasadas, que por venir de donde vienen, aspiran a tener valor permanente y tienen vocación de futuro. Recordaré algunas que, según entiendo y sin modificar de ellas letra o tilde, pudiera asumir cualquier programa electoral escrupulosamente laico y democrático:
“No robarás… No codiciarás los bienes de tu prójimo”.
“No maltratarás ni oprimirás al emigrante… No explotarás a viudas ni a huérfanos… Si prestas dinero a alguien… a un pobre que habita contigo, no serás con él un usurero cargándole intereses”.

 

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