¿Por qué Dios creó? (parte 1 de 3): Dios, el Creador

Desde el punto de vista de Dios, una pregunta fundamental necesita ser hecha, “¿Por qué Dios creó?” Esta pregunta debe hacerse debido a que la humanidad no es, de hecho, la mayor creación. Dios dice en el Corán:

“Por cierto que la creación de los cielos y la Tierra es más grandiosa que la creación de los hombres; pero la mayoría de ellos lo ignoran”. (Corán 40:57)

La composición de los seres humanos es muchísimo menos compleja que la composición del universo en el cual ellos existen. Sin embargo, pocas personas reflexionan acerca de esta realidad. Debido a la aparente supremacía de los seres humanos sobre las otras criaturas en esta tierra, los viajes del hombre a través del espacio y el continuo avance de su tecnología y conocimiento, la humanidad en cada era se vuelve arrogante y se considera a sí misma la cosa más grande en este mundo. Vale la pena notar que la mayoría de los asombrosos descubrimientos de la humanidad no son concernientes al ser humano, sino a su entorno. Es así cómo los esfuerzos humanos tienden a estar enfocados en el mundo material en lugar de en el hombre mismo. En este verso, Dios trae a los seres humanos de vuelta a su estatus real en este mundo. La humanidad es tan sólo una pequeña parte de la existencia, la cual resultó del milagroso acto de la creación divina. De esta forma, con el fin de entender por qué Dios creó a la humanidad, uno primero necesita responder la pregunta aún más fundamental de por qué Dios creó.

El Creador

La Creación es fundamentalmente la consecuencia del atributo divino de ser el Creador. Un creador que no crea es una contradicción. Esto no quiere decir que Dios necesita a Su creación. Dios es libre de todas las necesidades. Es la creación la que lo necesita a Él. Pero, así como la grandeza de un escritor se vuelve aparente en sus escritos, la perfección del atributo creativo divino se manifiesta en la creación. La creación, en el sentido verdadero, es única de Dios. A pesar de que los humanos se adjudiquen el acto de la creación a ellos mismos, lo que hacen no es verdadera creación. La humanidad solamente manipula lo que ya existe –lo que ya fue creado por Dios–. Una mesa es hecha de madera que vino de los árboles, y que es unida con clavos y tornillos hechos de metal que vino de minas de metales. Los seres humanos no hicieron los árboles ni las rocas. De hecho, todas las creaciones humanas pueden ser rastreadas hasta los elementos básicos que los seres humanos no pueden hacer. Incluso el artista “crea” diseños basado en lo que ha visto. No es posible imaginarse lo que no ha sido percibido por los sentidos. De esta forma, todos los pensamientos del artista son reflejos de lo que ya fue creado. Sólo Dios crea de la nada. Este hecho básico fue, y aún es, incomprensible para algunos. Algunos filósofos antiguos, y modernos, quienes no pudieron comprender cómo podía Dios crear de la nada, afirmaron que el mundo creado y sus contenidos son todos, originalmente, una parte de Dios. Esto es, de acuerdo con ellos, Dios tomó una parte de Él Mismo e hizo el universo. Esta conclusión está basada en comparar a Dios con el hombre, quien sólo puede “crear” al modificar algo que ya existe. Sin embargo, Dios niega tales comparaciones, las cuales le atribuirían limitaciones humanas. En el Corán, Él declara:

“Es el Originador de los cielos y la Tierra; creó parejas entre vosotros [para que encontréis sosiego], y a vuestros rebaños también los creó en parejas, y así es como os multiplicáis. No hay nada ni nadie semejante a Dios, y Él todo lo oye, todo lo ve”. (Corán 42:11)

Es así como el acto de creación es la consecuencia del atributo divino de ser el Creador. Dios se describe a Sí Mismo como el Creador en una variedad de versos a lo largo de la revelación final, para enfatizarle a la humanidad que todo le pertenece sólo a Él.

“Dios es el Creador de todas las cosas, y Él es su Amparador”. (Corán 39:62)

“Dios es Quien os creó y a lo que vosotros hacéis”. (Corán 37:96)

El ser humano necesita darse cuenta de que nada tiene lugar en este universo sin el permiso de Dios. Buscar la protección del mal o buscar adquirir el bien de otra fuente distinta a Dios es un error inmenso. Debido a la ignorancia, mucha gente intenta evitar el infortunio o ganar la buena fortuna a través de una variedad de encantos y amuletos, la astrología o la quiromancia, etc. En consecuencia, en el Corán Dios nos informa a los seres humanos que debemos buscar refugio del mal en Dios:

“Di: Me refugio en el Señor del alba, de todo el mal que creó”. (Corán 113:1-2)

Allah, Dios Todopoderoso, no es malo; es bueno. Él creó un mundo en el cual el mal o el bien pueden ser hechos por los seres, a quienes Él les dio esta habilidad. A pesar de esto, ningún mal o bien pueden ser hechos en este mundo sin el permiso de Dios. Es por esto que es inútil acudir a otros fuera de Dios para pedir ayuda y protección.

“Todas las desgracias acontecen con la anuencia de Dios”. (Corán 64:11)

El profeta final de Dios, Muhammad, que la paz y las bendiciones de Dios sean con él, profundizó acerca de este concepto, al decir:

“Si toda la humanidad se reuniera para hacer algo para ayudarte, ellos solamente serían capaces de hacer algo por ti que Dios ya hubiera escrito para ti. De la misma forma, si la humanidad entera se reuniera para hacerte daño, ellos sólo serían capaces de perjudicarte sobre lo cual Dios ya hubiera escrito que te pasara”. (At-Tirmidhi)

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