¿Es digital el espacio?

Un experimento explorará las conexiones más profundas entre espaciotiempo, materia e información. De tener éxito, podría redefinir las reglas de la física del siglo XXI.

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Craig Hogan cree que el mundo es borroso. No se trata de una metáfora: Hogan, físico de la Universidad de Chicago y director del Centro de Astrofísica de Partículas del Fermilab, piensa que si lográsemos escrutar las subdivisones más ínfimas del espacio y el tiempo descubriríamos que el universo posee un «temblor» intrínseco, una especie de zumbido permanente. Este no se debería a las partículas virtuales que en todo momento crea y destruye el vacío cuántico, ni a otras clases de «espumas» que los físicos han propuesto en el pasado para describir la estructura microscópica del espaciotiempo. El murmullo que Hogan pretende detectar existiría si el espacio se hallase compuesto por bloques elementales, o bits de información. Ese zumbido implicaría que el universo es digital.
Hogan me invita a visitar su máquina en una tarde ventosa de otoño. Una nave de color azul brillante se alza sobre la pradera ocre del campus del Fermilab, el único indicio de construcción nueva en este complejo de 45 años de antigüedad. Una tubería de 40 metros de longitud comunica la nave con un búnker que, durante décadas, albergó un cañón que disparaba partículas subatómicas hacia Minnesota. Ese recinto acoge ahora lo que Hogan denomina su «holómetro», el dispositivo con el que pretende amplificar el temblor del espaciotiempo.
Hogan toma una tiza y comienza a escribir en el muro de la nave. En una lección improvisada, me explica cómo pretende emplear unos cuantos láseres para amplificar la estructura fina del espacio. Comienza recordando la imposibilidad de conciliar las dos teorías más exitosas del siglo xx, la mecánica cuántica y la relatividad general: a la escala más ínfima posible, ambas se convierten en un galimatías. Sin embargo, esa misma escala parece especial por otra razón: se halla íntimamente ligada a la teoría de la información, los «unos y ceros» que codifican el universo. A lo largo de las últimas dos décadas, los físicos han adquirido una visión muy profunda sobre la manera en que el universo almacena información. Algunos han llegado a afirmar que es la información, y no la materia ni la energía, lo que constituye la unidad más básica de todo lo existente. La información vendría cifrada en bits minúsculos, a partir de los cuales emergería el cosmos.

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