Patricia Sosa tuvo un encuentro con 20 naves extraterrestres

Patricia Sosa es una cantante excepcional, con una voz única, que genera admiración y genuina emoción. Su carrera está llena de éxitos, viajes y alegrías. Ahora, reveló que un episodio le cambió la vida, para siempre. Ocurrió hace ocho años, en la cima del cerro Uritorco, cuando fue testigo presencial de una situación maravillosa, con alrededor de 20 naves extraterrestres. Tras el privilegiado momento, a instancias de una mujer que tiene frecuentes “contactos” con seres de otros planetas, confesó que jamás volvió a probar carne, ya que está convencida que su ingesta inhibe los contactos telepáticos.
En una entrevista íntima, la cantante comenzó relatando que era “vegetariana desde hace ocho años”. Cuando fue consultada por los motivos, explicó sin rodeos: “tuve un avistaje de platos voladores. Una experiencia muy fuerte. Muy groso, de verdad”.
En efecto, el encuentro cercano del tercer tipo entre la famosa artista y los “platillos” ocurrió en la zona de Los Terrones, ubicada frente al Cerro Uritorco. Como se sabe, este lugar tiene prestigio internacional por sus permanentes contactos con civilizaciones extraterrestres. De hecho, muchos investigadores y expertos ufólogos directamente se radicaron allí. Una de ellas fue quien acompañó a Sosa. “Subí con una señora que es una contactada solitaria”, precisó.
Primeras luces

La inesperada revelación, desconocida para el gran público, fue realizada días pasados por la propia Patricia Sosa al programa Tendencia, de Canal 9. Frente a ella, el periodista Ari Paluch se mostró sorprendido cuando comenzó indagando por el origen de su negativa a comer carne y se encontró con el relato de un episodio fantástico, reservado para muy pocas personas.
“Esta señora es una contactada solitaria”, reiteró Sosa. “Es una mujer que se encarga de llevar poquita gente al Uritorco, grupitos de a dos o tres personas, para hacer contacto. Yo mucho no creía, pero en realidad sí creía. Después me di cuenta, cuando los vi”, explicó la cantante.
“Lo que ocurre es que uno va hasta ese lugar esperando ver el show, que bajen las naves de Spielberg (por el director cinematográfico, creador de varias películas de ciencia ficción sobre extraterrestres, principalmente Encuentros cercanos del tercer tipo). Al principio aparecieron unas luces”, indicó Sosa, en relación a su primer viaje a la zona, del que no brindó mayores detalles.

La mejor música

Pero la historia apenas comenzaba. Es que la artista decidió volver al mismo lugar, dos meses después, con la mencionada mujer y dos amigas íntimas. “Claro, fui por segunda vez, y a las 12 de la noche empezamos a escalar la montaña. Imaginen la escena, 12 de la noche, solas, en la montaña. Escalamos durante una hora y media. Oscar (Mediavilla, su marido) no me acompaña en estas cosas”, dijo con humor.
“Estaba con dos amigas más. La señora iba adelante, y de pronto dijo: en este momento se van a acercar dos naves, por la izquierda. Efectivamente, arriba de las copas de los árboles venían unas luces de un gran tamaño. La mujer dijo: es la energía lo que podemos ver, no el platillo”.
Sosa continuó el relato de su experiencia revelando que “las luces se pusieron duras, derechas, arriba de las copas de los árboles. Y subimos, con esa compañía, hasta un balcón natural que tiene la montaña, donde había un precipicio gigante, oscuro a esa hora, y atrás el Uritorco”.
“Esas luces en el precipicio hacían un movimiento. La mujer me dijo: ¿querés cantar? Sí, le respondí. Yo canto en la ducha, en cualquier lado”, sostuvo la entrevistada, y contó que empezó a interpretar su canción “Luces”, que compuso tras el primer encuentro. “Empecé con las primeras estrofas, y las luces que estaban en el precipicio desaparecieron”, dijo.

Enorme revelación

“Cuando cantaba, mi voz sonaba maravillosamente bien, con ese eco único que ofrecía la naturaleza -relató- .Y terminé: esta luz es un regalo de Dios. Mis amigas lloraban, yo misma lloraba, cuando de repente, en ese silencio y oscuridad, se empezó a encender el Uritorco, como si fuera una luz de neón. Y salieron por los menos 20 naves”.
Sosa reveló que “se vinieron al precipicio, y empezaron a rodearnos. De una salían dos. Lo recuerdo, y se me pone la piel de gallina, porque fue para mí una revelación muy enorme, que me emociona. Me preguntaba por qué a mí, por qué otra vez es mi voz la conductora de esto”. Y agregó: “a mí me hicieron saber que estaban”.

“LUCES”: UNA CANCIÓN DEDICADA AL CONTACTO

Hay luces que se apagan,
hay luces que se encienden,
que iluminan a la gente
y te cuentan la verdad.
Hay otras que te marcan,
te cuentan un camino
tan clarito como el agua
y uno lo puede tomar.
Hay luces que encandilan
que te dan solo mentiras,
confunden, enceguecen,
te hacen mal.
Hay otras que acompañan,
calientan en la noche
y pueden encender tu soledad.
Cada mirada lleva encendida
una luz que cuida tu corazón.
Cuando uno brilla, brilla la vida,
y se enciende todo a tu alrededor.
A veces llega el viento,
sin preguntarte nada,
va soplando, apaga todo,
no hay lugar para soñar.
Se acaban los destellos,
se pierde el horizonte,
nos quedamos indefensos
en completa soledad.
Entonces llega alguien
con antorchas encendidas,
enfrenta todo…
hasta la oscuridad.
Se encienden las estrellas
muy dentro de mi alma
y ríe la esperanza una vez más.
Cada mirada lleva encendida
una luz que cuida tu corazón.
Cuando uno brilla, brilla la vida,
y se enciende todo a tu alrededor.
Esa luz es un regalo de Dios.

Incansable luchadora

Tan profundo fue el cambio en la vida Patricia de Sosa, tras aquel primer contacto, que incluso comenzó a trabajar por los más necesitados de manera incansable. De hecho, lidera la Fundación Pequeños Gestos, Grandes Logros, que últimamente viene trabajando de manera ejemplar por la comunidad toba asentada en zonas críticas de la provincia de Chaco. En estos años, viajó en varias oportunidades a los pueblos, colaborando con distintos elementos y alimentos. Para recaudar fondos, organiza eventos artísticos de todo tipo. El próximo viaje está pautado para octubre. Para aportar a la obra, aquellos interesados pueden hacerlo al correo electrónico porlostobas@patriciasosa.com. Para donaciones, la cuenta del Banco Nación es Nº 9500222/46 (Sucursal Pompeya 0071). Para mayor información, fue creado un blog con más relatos del proyecto: www.pgporlostobas.blogspot.com.

Una historia aparte

Los detalles de la elección de Patricia Sosa por la comida vegetariana, que tuvo su punto de partida en el encuentro cercano con la flotilla de platillos en el cerro Uritorco, merecen un párrafo aparte, por la singularidad del caso. “Cuando me iba del cerro, tras el maravilloso contacto, estábamos bajando y la bruma me cubría las piernas. El camino era muy difícil, y nosotras estábamos muy arriba en la montaña. En ese momento, me dio miedo”, contó.
“Ver las naves me provocó alegría y emoción, pero al bajar tuve mucho miedo. Comencé a pensar que se ilumine algo, porque nos vamos a caer. Y cuando termino de pensar, una luz, de esas que yo había visto, vino desde el principio del camino, con un sonido suave, iluminando todo el camino”, dijo.
En ese momento, explicó la cantante, “la señora que iba adelante se dio vuelta y me dijo: ¿vos sabés que la carne tiene una toxina que inhibe la telepatía? No, le respondí. Entonces, me miró y me dijo: deberías dejar de comer carne”. “Cuando llegamos, lo único abierto era la estación de servicio. Estuvimos llorando ahí desde las 5 hasta las 6 de la mañana con mis amigas, sin hablar. A partir de ese momento dejamos de comer carne”, contó.

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