La percepción directa de la vida

Basándose en reflexion de físicos modernos, Sampooram Singh explora la percepción y el problema de la relación entre mente y cerebro. La observación de la totalidad aparece entonces como una idea fundamental, llegando el autor a la liberación del hombre y el concepto de la libertad.

El punto culminante de trescientos años de persistente investigación científica realizada por físicos eminentes –como Albert Einstein, Werner Heisemberg, Erwin Schrödinger, Arthur Eddington y Alan W. Wats– fue la percepción de que el conocimiento dualista es inadecuado; existe otro modo de percepción que puede ser definido como la comprensión directa de la vida, contrariamente a la comprensión en los términos abstractos y lineales del pensamiento representativo.

Tenemos a nuestra disposición dos modos básicos de percepción. El primero es llamado de conocimiento simbólico, abarcante, deductivo o dualista; el segundo puede ser definido como conocimiento íntimo, directo, no dual, intuitivo, o insight. El físico David Bohm escribió:
“La percepción última no se origina en el cerebro o en cualquier estructura material, aunque la estructura material sea necesaria para expresarla. El mecanismo sutil del conocimiento de la verdad no se origina en el cerebro”

Eso implica decir que la percepción última acontece en la dimensión ultra sensorial, que es eterna. Todo conocimiento está estructurado en la conciencia; así, la percepción última acontece cuando la conciencia universal baña las células cerebrales. La percepción confiere a la totalidad de la vida espontaneidad y acción correcta, que aflora o florece de manera intuitiva. La percepción directa es una bendición de la naturaleza.

La visión es directa, la audición es directa, el tacto es directo, la observación y la comprensión son directas, más el pensamiento es indirecto. Todo lo que es directo produce la percepción de la totalidad, más cualquier cosa indirecta es fragmentaria. El proceso indirecto lleva a la violencia, a la lucha y al temor.

Un aprendizaje creativo

Las dimensiones de la naturaleza son homogéneas, indiferenciadas y no dimensionales, inmensurables e infinitas; por eso son siempre holísticas. No hay límite para el aprendizaje político, económico social es un aprendizaje creativo e innovador. Todo lo que envuelve la percepción directa es aprendizaje creativo.

Albert Einstein afirmó que “precisamos de observación y comprensión objetivas”. Observación y percepción sin envoltura psicológica, sin cualquier tipo de reacción. Reacción implica avalar, juicio, condenación, comparación. Observación y percepción sin validación, sin pseudo observador; es un estado de totalidad de percepción y de totalidad de respuestas.

Tenemos que aprender a observar la totalidad de aquello que es conocido científicamente -el mundo psíquico, el mundo intelectual, el mundo subjetivo y el mundo objetivo. Esto resulta un salto cuántico de una estructura simbólico dualista a una estructura de referencia de continuum mental, del intelecto hacia la inteligencia. En la estructura no dual, todos los desequilibrios psicológicos son trascendidos.

La comprensión se expresa en estructura de referencia no dual y no conceptual del continuum mental. La comprensión es un movimiento que ocurre en la no dualidad, un movimiento de todo el ser. Solo surge cuando la mente está muy sosegada, tranquila, silenciosa. Percepción nada tiene que ver con conocimiento, en el sentido de información. Las percepciones, nacen de la no dualidad; las respuestas nacen de la espontaneidad. Surgen a partir de la observación, del autoconocimiento y de la compasión; despiertan la percepción y la inteligencia.

El neurocirujano canadiense Wilder Penfield registró algunos casos notables de cirugía cerebral. En ocasión que se pedía al paciente no mover el brazo, cuando el área correspondiente del córtex cerebral era eléctricamente estimulada, el paciente invariablemente respondía usando el otro brazo para mantener el primero bajado. Lo que el electrodo hacía con un brazo, la voluntad del paciente, hacía con el otro. Penfield concluyó que “nuestras mentes y nuestros cerebros no son en absoluto la misma cosa”. En tanto que la mente experimenta, es el cerebro el que registra la experiencia.

Penfield también afirmó: “Suponer que la conciencia de la mente posee localización, es un fracaso en la comprensión de la neurofisiología”. Según Fred Alan Wolf “estamos comenzando una nueva era de percepción, la era de la consciencia cuántica, la era del átomo consciente. Mirando hacia adentro de nosotros mismos, podemos ser capaces de resolver los problemas que se presentan en la frontera final – la frontera del espíritu humano”.

Intuición es sutileza de percepción

Einstein escribió: “El ser humano es una parte del todo, llamado por nosotros universo, una parte limitada en el tiempo y en el espacio. Nuestra tarea debe ser el liberarnos de esa prisión tiempo, espacio y causalidad, ampliando nuestro círculo de compasión de modo de abarcar a todas las criaturas vivas y a la totalidad de la naturaleza en su belleza”.

Recientemente, científicos del porte de Heisenberg, Hubble, Planck, Chew Russel Barnet y Born concluyen que no puede haber educación de calidad trabajando tan solo con el intelecto.

Todos los valores éticos son esencialmente valores espirituales, proceden de la dimensión más allá de los sentidos de la personalidad, proceden de la totalidad. Son valores eternos, participados por toda la humanidad. Sus leyes están basadas en una estructura de referencia del continuum mental no dual y no conceptual.

En el modo mental psicológico, átomos con consciencia provienen de átomos con consciencia; ese es el orden explícito del pensamiento. Cuando esa limitación es comprendida, el sujeto es trascendido y la atención asume su lugar.

La atención es un potencial más elevado de la energía cuántica de la conciencia, para que haya un flujo de energía de la atención hacia el objeto. La atención ve el aspecto onda del pensamiento, su naturaleza subjetiva, su orden implícito – los valores. El aspecto onda del pensamiento es un potencial de energía más elevado que el aspecto partícula ya que confiere los valores humanos o éticos.

Si el modo mental intuitivo es sustentado durante largo tiempo, existirá transferencia de energía de la conciencia universal hacia el objeto en el campo externo, que se mueve hacia el campo interno como conciencia pura. El sujeto del conocimiento en el campo interno, se ve a sí mismo en ese campo. Ilya Prigogine e Isabelle Stengers afirmaron: “Es la física que presupone un observador dentro del mundo observado. Nuestro diálogo con la naturaleza solamente tendrá éxito partiendo del interior de la naturaleza”.

El cosmos social está en un potencial inferior de energía; es dualista, causa miseria y lleva al hombre hacia la destrucción. La naturaleza, sin embargo, nos da la más elevada percepción: el continuum no dual y no conceptual. Nos confiere intuición y fluidez de percepción, que llevan a la humanidad a la armonía.

La existencia de la vida espiritual tiene que ver con la atención, la sensibilidad, la diligencia, la intuición – cualidades que nos tornan más humanos y más libres. Más éstas no son automáticamente adquiridas; todas requieren labor, paciencia, educación y sincera búsqueda de camino espiritual, una interacción dinámica entre ciencia y espiritualidad. Requieren también la lucha contra las fuerzas mundanas del miedo, ambición, y egocentrismo.

El hombre es un microcosmos; la naturaleza es el macrocosmos. Ambos obedecen a la ley inmutable de la transferencia de energía; ambos son idénticos. El microcosmos debe de dar testimonio del macrocosmos y viceversa. La verdad física debe tener su contraparte en el mundo interno y el mundo interno debe tener su verificación en el exterior.

El hombre aspira a la libertad no para sí mismo, sino de sí mismo. El hombre se ha de transformar, pues no tan solo desempeña una función natural en el cosmos, sino también una posibilidad de realizar un propósito espiritual. Tiene un potencial de consciencia y atención elevados. Esto llevaría a una política, una economía, y a una sociedad espiritualmente inspirada a una nueva manera de vivir.

El ser humano es un laboratorio, un experimento para crear un nuevo hombre, en armonía con el interior y el exterior, libre de todas las ideologías y condicionamientos que dividen a la humanidad. El ser humano vive en la totalidad, en la unidad de la vida. El cosmos está vivo, es inteligente y sensible; no está al azar. El cosmos es razón elevada a sabiduría supra sensorial.

La mente es independiente del cerebro, es indestructible, es siempre el ahora. Es participada por toda la humanidad. El hombre debe crecer desde el conocimiento hacia la comprensión, desde el intelecto hacia la inteligencia, de la consciencia sucesiva hacia la conciencia simultánea. Debe aprender a entender la verdad en cada momento. Por eso dijo Budha: “Sé una luz para ti mismo”.

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