Idealismo Alemán

Movimiento filosófico alemán de la primera década del siglo XIX que, desarrollando algunas sugerencias de la filosofía kantiana, considera a la realidad como un producto de la Razón.

      El idealismo alemán tiene su origen en Kant: recordemos que, según este filósofo, en la experiencia de conocimiento el sujeto cognoscente es activo, aporta en dicha experiencia las estructuras aprióricas que en él se encuentran y ordena, reúne o sintetiza el material bruto de la sensación mediante mecanismos que descansan en él mismo. El fenómeno –lo único que realmente nos cabe conocer– es una consecuencia de la actividad del Sujeto Trascendental. Sin embargo Kant creyó que podíamos postular la existencia de una realidad trascendente, no fenoménica, una realidad independiente del sujeto (la cosa en sí o noúmeno), aunque para nosotros absolutamente desconocida. Esta tesis limita la actividad de la razón humana, y es  consecuencia de la concepción de dicha razón como facultad de conocimiento finita, del reconocimiento de la propia finitud. Sin embargo, los filósofos alemanes posteriores a Kant hacen una valoración más optimista de la Razón y acaban considerando a ésta como una facultad que carece de límites. Las características de este movimiento son las siguientes:

1. Rechazan la noción de noúmeno o cosa en sí: no existe nada que esté más allá de la realidad conocida, no hay distinción entre la realidad pensada y la realidad en sí misma.

2. Potencian el papel activo del sujeto: para Kant el sujeto es activo en el sentido de que influye en lo conocido a partir de sus estructuras aprióricas y de los procesos que en ellas descansan, pero creyó también que en el sujeto había una dimensión de pasividad, pasividad que se muestra en el hecho de que el sujeto elabora el fenómeno a partir de un material caótico que le viene ya dado (el material bruto de la sensación); los idealistas consideran que es preciso rechazar esa dimensión de pasividad y concluyen queabsolutamente todos los aspectos de la realidad conocida son una consecuencia de la actividad del sujeto cognoscente.

3. La Razón no se identifica con ninguna razón finita particular: el sujeto cuya actividad intelectual da lugar a la realidad no es ningún hombre concreto; estos filósofos no son claros sobre este tema, pero parece –al menos en el caso de Hegel– que la identifican con lo Infinito, cuya expresión más clara en el mundo humano es Dios.

4. El proceso por el cual la Razón o Infinito da lugar a la realidad tiene lugar  en el tiempo y sigue un orden, al que dieron el nombre de dialéctica. Entenderán este movimiento de autodesenvolvimiento de la Razón o dialéctica como un proceso formado por tres etapas: la tesis o afirmación, la antítesis o negación, y la síntesis o superación de los contrarios en una realidad más perfecta que integra, superándolos, los momentos precedentes. Este proceso se puede ejemplificar con la teoría hegeliana de la dialéctica: para Hegel los tres momentos básicos son el de la Idea considerada en sí misma y anterior a su revelación en el mundo finito (tesis), la Idea expresándose en el mundo finito, en el ámbito de la Naturaleza (antítesis), y, finalmente, el momento de su perfección mediante la integración de ambas dimensiones en el mundo del Espíritu (síntesis). Simplificando mucho podríamos identificar la Idea con Dios (lo realmente Infinito), la antítesis con su manifestación como realidad finita (el mundo natural), y la superación de ambas realidades con el mundo humano (mezcla de infinito y finito). La idea de la dialéctica como proceso o movimiento basado en la contradicción va a influir poderosamente en la filosofía marxista, aunque desprovista de su dimensión teológica.

5. Una consecuencia de las tesis anteriores es la clara tendencia panteísta La teología anterior (por ejemplo, Santo Tomás) defendía posiciones que se podrían incluir en el teísmo (la consideración de Dios como un ser personal, providente, creador del mundo natural e independiente de él); el idealismo alemán, sin embargo, tiene una visión más compleja de lo divino, parece considerar al teísmo como una forma de antropomorfización de lo divino, y, eliminando la radical separación entre el ámbito de las criaturas y la realidad de Dios, acaba considerando que todo participa de la infinitud: la Naturaleza es una forma particular de expresarse Dios, como otra es la que vivimos en la religión, y otra la que se ofrece en el arte y la filosofía.

 

      Las tres variantes principales del idealismo alemán son el “idealismo subjetivo” de Fichte, el “idealismo objetivo” de Schelling y el “idealismo absoluto” de Hegel. Marx toma algunos elementos importantes del idealismo alemán, en particular de Hegel (los conceptos de alienación, dialéctica,…), pero interpretándolos en un sentido materialista.

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