COMUNIDADES JUDÌAS DE HONDURAS

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TEGUCIGALPA
Comunidad Hebrea de Tegucigalpa
E-mail: comjudiahonduras@gmail.com
Página Web: http://www.acyc.com/cht/

SAN PEDRO SULA
Comunidad de San Pedro Sula
Nathan Stayerman nstayerman@yahoo.es
Fausy Dieck dieckrubi@hotmail.com

Población total 7,326,496 ~ Población judía 40

Vida comunitaria
En la actualidad residen aproximadamente 50-60 familias tanto en la ciudad de Tegucigalpa como en San Pedro Sula y otros 20 individuos aprox. de ‘población flotante’ (diplomáticos, cuerpo de paz, misiones extranjeras etc.) presentes en el país.
La Comunidad Hebrea de Tegucigalpa se reúne todos los Viernes a las 7:00 pm en la Sinagoga Shevet Ajim, donde también se celebran todas las fiestas importantes de la vida Judía, y tiene reuniones adicionales los Sábados a las 9:00 am para Shaharit y estudios acerca del Judaísmo para jóvenes y adultos. Los Domingos a las 9:00 am se colocan los Tefilin y luego tienen estudios de Toráh. La Sinagoga fue inaugurada el Domingo 24 de Agosto del año 2003, después que la anterior fuera destruida totalmente por el huracán Mitch en 1998.
En San Pedro Sula se encuentra la segunda sinagoga del país “Maguen David”. Al igual que Shevet Ajim, la sinagoga de la Comunidad Hebrea de Tegucigalpa, en este templo también cuentan con los servicios de Kabalat Shabat los viernes y con clases dominicales. En muchas ocasiones de celebridad, ambas congregaciones se juntan y forman un bello grupo.
La comunidad cuenta también con un cementerio judío privado y una sociedad de entierros (Chevrat Kadishah).
En 1998, a raíz del huracán Mitch, que azotó a Honduras y que trajo consigo tanta tragedia y destrucción al país, también dañó muy seriamente los dos Sefer Tora de la sinagoga de Tegucigalpa. Solamente uno pudo ser recuperado y enviado a New York para su restauración.

Historia
Muchos marranos llegaron a Honduras durante el período colonial. La gran mayoría se estableció en el área noroccidental (en el depto. de Sta. Bárbara), en las pequeñas ciudades y en villas que la rodeaban. Se asimilaron completamente y mantuvieron su cristiandad por generaciones.
Cerca de cuatrocientos años mas tarde, a fines del siglo XIX, un pequeño número de judíos llegó a Honduras. Principalmente eran inmigrantes de Europa Oriental (Rusia, Polonia, Alemania, Rumania y Hungría) y unos pocos de origen Sefaradí, que llegaron de Grecia, Turquía y África del Norte.
Estos primeros inmigrantes llegaron antes del periodo comprendido entre los 1920 y 1935, cuando el Gobierno anunció su intención de dar la bienvenida a educadores y profesionales judíos de Europa. De esta corriente inmigratoria provienen la mayoría de las familias que más tarde formaron las dos comunidades judías distintivas de Honduras en Tegucigalpa y en San Pedro Sula.
Otro grupo pequeño de ocho familias judías se estableció en una ciudad portuaria en el nordeste del país, en La Ceiba (la tercera ciudad más importante del país). Vinieron para trabajar con las compañías americanas exportadoras de banano. Hoy en día, sólo queda una familia en La Ceiba.
En 1936, los cónsules hondureños, como casi todos los cónsules latinoamericanos, recibieron órdenes de no emitir visas a judíos europeos. Cerca de veinte personas, en su mayoría judíos alemanes, consiguieron permisos especiales para trabajar en Honduras como médicos o agricultores.
En 1939 se restringió la entrada a Honduras a negros, gitanos y judíos. Sin embargo, un número considerable de judíos consiguió llegar al país con la ayuda de cónsules que estaban en ese momento desempeñándose en Europa. El entonces presidente Carias escuchó la apelación de algunos judíos influyentes locales como Salvador Schacher en Tegucigalpa y José Brandel y Boris Goldstein en San Pedro Sula. El Presidente Carias ordenó a los cónsules que se emitieran visas “de asilo” para Honduras, en su mayoría a jóvenes que habían escapado de la guerra vía Suiza u Holanda y que estaban emparentados con algunas familias ya establecidas en Honduras.
En 1947 había menos de ciento cuarenta judíos en todo el país. En 1948, se agregaron a este número sesenta individuos que emigraron a Honduras. En la década del 50, la comunidad judía de Tegucigalpa estaba formada por aproximadamente treinta familias y dirigida, durante muchos años, por Salomón Schacher. Su esposa, Jenny, formó un grupo WIZO que incorporó a las jóvenes que estaban trabajando en agricultura. Solo cuatro de estas familias eran de origen Sefaradí: Matalón (Turquía), Maduro (Panamá), Soriano y Ganoun (África del Norte). De este grupo podemos nombrar a Horst Schiftan, quien luego se convirtió en el primer cónsul honorario de Israel en Tegucigalpa y en un famoso acuarelista. También podemos nombrar a Helmut Seidel, quien fue presidente de la comunidad judía durante quince años. Unidos, fueron pioneros en el desarrollo de la industria turística. Construyeron hoteles y ofrecieron mejores servicios a visitantes. En San Pedro Sula se formó otra comunidad judía, encabezada por el Sr. Boris Goldstein, quien donara la tierra para la sinagoga y el cementerio. El Sr. José Brandel era el líder religioso y Jacobo Weisenblut se convirtió más tarde en el primer Cónsul Honorario de Israel en San Pedro Sula.
Los nuevos inmigrantes trataron de mantener, dentro de sus posibilidades, un estilo de vida judío. Aunque venían de hogares religiosos, no fueron exitosos en su intento de transmitir a la segunda generación su amor por el judaísmo. Los jóvenes no aprendieron a leer la Torah y eran incapaces de seguir un servicio religioso. Había muy pocos jóvenes judíos. Los matrimonios mixtos y la asimilación se hicieron un estilo de vida aceptado. En algunos casos, el cónyuge no judío decidía serlo y las conversiones se realizaban por rabinos que venían a Honduras para ese propósito.
En la década del 70 y a principios de 1980, un grupo grande de israelíes llegó a Honduras para trabajar en ingeniería, agricultura y seguridad. Trajeron consigo sus familias y un estilo de vida judío. En ese mismo período, un grupo de hondureños, que habían pasado un cierto tiempo en Israel y regresaron con una mejor comprensión del país y de la herencia judía, crearon el Instituto Cultural Honduras Israel.
En 1996 se descubre en San Pedro Sula y después de 45 años de ser fundada, la única sinagoga en el país hasta esa fecha; un reporte del número de judíos, donde se describe que habían para esa fecha (1951) aproximadamente 140 individuos (unas 30 familias) en ambas comunidades y otras 15 familias entre Choluteca, La Zona Americana de La Lima-Cortes y en Tela, Ceiba del Dpto. de Atlántida.
En estos mismos años se compran los primeros lotes judíos para los cementerios de Tegucigalpa y San Pedro Sula. Desde esas fechas, ambas comunidades: la de San Pedro Sula y la de Tegucigalpa continuaron su crecimiento.
En los 70’s y 80’s se planta el camino de las relaciones diplomáticas y la apertura de las primeras embajadas de Honduras e Israel respectivamente; para 1986 se abren en Tel -Aviv y 1987 en Tegucigalpa; fortaleciendo así las relaciones comerciales y diplomáticas entre ambos países.
En 1997 la comunidad de Tegucigalpa obtiene finalmente, su primer templo en la capital, que lastimosamente es destruido casi en su totalidad en el siguiente año, después por los estragos del Huracán Mitch en 1998; sin embargo y gracias a lo anterior, se origina una ayuda mundial para la reconstrucción de un nuevo templo y este es finalmente inaugurado en el año 2002.

Curiosidades…
Entre los años 1841 y 1842 el Hondureño Juan Nepomuseno Fernandez Lindo (de conocido origen converso y cuya familia estaba radicada en El Salvador) es nombrado presidente de El Salvador y posteriormente entre 1847 y 1852, se desempeñó como presidente de Honduras. Lindo fue Juez mayor y maestro y su padre Joaquín, fue enterrado en el cementerio judío de las afueras de San Salvador.

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